Nuestra sede

La sede de la Hermandad de Jesús Nazareno y María Santísima del Rosario

La palabra «Sede» proviene de la tradición apostólica para designar el sitial o silla donde el Obispo preside las celebraciones, las funciones pastorales y de gobierno de una diócesis. Este significado del lugar de la presidencia del Obispo, sobre todo en la Iglesia Catedral, se extiende a la casa y ciudad, donde reside el Obispo titular de la Diócesis. Y, por analogía de funciones, se aplica al lugar o edificio donde se reúne toda asociación, religiosa o civil, legalmente constituida, para realizar actividades propias a los fines de la asociación o entidad y para guardar los documentos, actas, materiales e imágenes necesarios para desarrollar las actividades comunitarias. Le llamamos hoy local social.

Partiendo de este sentido de la SEDE, aunque adaptado al tiempo presente, al referirnos a la Sede de la Hermandad de Jesús Nazareno y María Santísima del Rosario, tenemos la Sede en la parroquia del Salvador de La Merced, desde los años 50 del siglo XX.


Tener la Sede de la Hermandad en la parroquia del Salvador de La Merced incluye:

  1. El depósito de las imágenes de Jesús Nazareno, la Santísima Virgen del Rosario, estandartes y Cruz procesional, así como varios objetos religiosos propios.
  2. Lugar donde se celebran las asambleas de socios, reuniones preparatorias de los actos de Semana Santa, comisiones y actividades comunitarias.
  3. Lugar o taller de convivencia para crear sentido comunitario, integrado en la comunidad parroquial, para expresar el sentido comunitario de la iglesia.
  4. Punto social de encuentro con los barrios, ya que, según los datos históricos del profesor D. Vidal Muñoz, se constata una vinculación del Santo Paso con la población del Arrabal y la parroquia de La Merced, desde mediados del siglo XVIII.
  5. Este significado, que nos viene de la más pura Tradición, nos lleva a unas consecuencias de futuro, a modo de líneas de actuación: afianzar la pertenencia a la Hermandad con libertad y responsabilidad; potenciar el sentido comunitario; promover la actividad caritativa y social; mejorar la formación de los cofrades; mayor implicación en la sociedad de los barrios, e integración en la comunidad parroquial de La Merced.

Como conclusión, habrá que conjugar siempre entre el sentido originario de la creación de la cofradía : el sentido religioso del paso Jesús Nazareno, función caritativa de la Cofradía, actos de Semana Santa; y el sentido de los tiempos actuales: la libertad religiosa y pertenencia a una entidad religiosa del siglo XXI, la presencia social en los barrios, el compromiso solidario con los más pobres… En una palabra, autenticidad.